¿Cómo puedo calcular una negligencia médica?

La negligencia médica es una situación grave que puede poner en riesgo la salud e incluso la vida de un paciente. Cuando un profesional de la salud no actúa conforme a los estándares esperados, y ese error provoca un daño, es posible reclamar una compensación. Pero, ¿cómo se calcula una negligencia médica? ¿Qué factores entran en juego? ¿Qué pruebas se necesitan?

En este artículo te explicamos los elementos clave para entender este proceso y cómo actuar si crees que has sido víctima de una mala praxis.

¿Qué es una negligencia médica?

Una negligencia médica ocurre cuando un médico, enfermero, cirujano, dentista u otro profesional sanitario comete un error o una omisión que no se ajusta a lo que se esperaría de alguien con su formación y experiencia, y ese error provoca un perjuicio al paciente.

No todos los errores médicos son negligencias. La medicina no es una ciencia exacta y, en ocasiones, un tratamiento puede no dar los resultados esperados sin que haya habido una mala praxis. La clave está en determinar si el profesional actuó con la diligencia exigible en su especialidad.

Elementos que deben darse para que exista negligencia

Para que se considere que ha habido negligencia médica deben cumplirse cuatro elementos fundamentales:

  1. Deber de cuidado: el profesional sanitario tenía una responsabilidad con el paciente.
  2. Incumplimiento de ese deber: se actuó con imprudencia, impericia o negligencia.
  3. Daño real: el paciente sufrió un perjuicio físico, psicológico o económico.
  4. Relación causa-efecto: el daño fue consecuencia directa del error cometido.

Si falta alguno de estos elementos, la reclamación probablemente no prosperará.

¿Cómo se calcula el daño por negligencia médica?

El cálculo de una negligencia médica no es una operación matemática exacta, pero existen criterios objetivos y tablas orientativas que ayudan a determinar la indemnización. El proceso de valoración suele incluir los siguientes pasos:

1. Valoración del daño personal

El primer paso consiste en evaluar las secuelas físicas y/o psicológicas que sufre el paciente. Esto incluye:

  • Días de baja (hospitalización, recuperación, etc.).
  • Días impeditivos (en los que el paciente no puede realizar sus actividades cotidianas).
  • Secuelas permanentes (cicatrices, pérdida de funciones, dolor crónico, daño psicológico, etc.).
  • Grado de discapacidad, si lo hubiera.

En España, por ejemplo, se utiliza el Baremo de Accidentes de Tráfico, aprobado por ley, como guía para calcular las indemnizaciones por daños personales, aunque no se trate de un accidente de tráfico. Este baremo contempla la edad del paciente, la gravedad del daño, el impacto en su vida personal y laboral, y las secuelas.

2. Daño moral

A menudo, el sufrimiento emocional asociado a una negligencia médica es tan importante como el daño físico. Esto puede incluir:

  • Estrés postraumático.
  • Depresión o ansiedad.
  • Dolor y sufrimiento por pérdida de calidad de vida.

Aunque es difícil ponerle un precio al daño moral, los jueces suelen apoyarse en la jurisprudencia (sentencias previas) para establecer una compensación razonable.

3. Daño patrimonial

Aquí se incluyen todos los gastos económicos derivados de la negligencia, como, por ejemplo:

  • Medicación adicional.
  • Rehabilitación o terapias no cubiertas.
  • Pérdida de ingresos por baja laboral.
  • Adaptación del hogar o vehículo.
  • Asistencia de terceros (cuidados, acompañamiento, etc.).

También puede incluirse el lucro cesante, es decir, lo que el paciente dejó de ganar como consecuencia de las secuelas.

4. Pérdida de oportunidad

En algunos casos, no se puede probar con certeza que la negligencia causó el daño, pero sí que privó al paciente de una posibilidad razonable de curación o mejora. En esos casos se puede reclamar por pérdida de oportunidad, aunque la indemnización suele ser más baja.

¿Qué pruebas necesito para reclamar?

Para iniciar un procedimiento por negligencia médica, es esencial reunir pruebas sólidas. Estas suelen incluir:

  • Historia clínica completa, incluyendo informes, diagnósticos, consentimientos informados, etc.
  • Informes periciales elaborados por expertos médicos independientes que valoren si hubo o no mala praxis.
  • Facturas o justificantes de gastos médicos y otros gastos derivados.
  • Documentación laboral que demuestre pérdida de ingresos.
  • Evaluaciones psicológicas si se reclama daño moral.

Contar con un abogado especializado en derecho sanitario es clave, ya que sabrá orientar cada paso del proceso y colaborar con peritos expertos.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar?

En España, los plazos para reclamar varían según el tipo de centro sanitario:

  • Sanidad pública: el plazo es de 1 año desde que se conocen las secuelas o se estabiliza el daño, y se realiza mediante una reclamación patrimonial a la Administración.
  • Sanidad privada: el plazo es de 5 años, si se aplica la Ley de Contrato con el médico o el centro, aunque puede variar según el caso.

Es recomendable actuar cuanto antes, ya que el tiempo puede jugar en contra del proceso.

¿Qué indemnización puedo recibir?

La cuantía final de una indemnización por negligencia médica depende de muchos factores: la gravedad del daño, la edad del paciente, la repercusión vital, los gastos económicos, etc. Algunos ejemplos orientativos:

  • Una lesión leve con recuperación completa puede dar lugar a indemnizaciones de 1.000 a 10.000 €.
  • Una intervención mal realizada que provoca una discapacidad parcial puede superar los 50.000 €.
  • En casos graves (parálisis, muerte, pérdida de órganos, etc.), las cifras pueden superar los 200.000 € o más.

Cada caso es único, y solo un análisis detallado puede ofrecer una estimación realista.

¿Qué pasos debo seguir si sospecho de negligencia médica?

Si crees que has sido víctima de una negligencia médica, es normal sentirte desorientado o incluso impotente. Sin embargo, hay un camino legal para reclamar tus derechos y obtener una compensación por los daños sufridos. Para iniciar este proceso con garantías, es fundamental seguir una serie de pasos clave que te ayudarán a recopilar pruebas, valorar la viabilidad del caso y presentar la reclamación dentro del plazo legal. A continuación, te explicamos por dónde empezar.

  1. Solicita tu historia clínica cuanto antes. Tienes derecho a acceder a ella.
  2. Consulta a un abogado especializado en negligencias médicas.
  3. Solicita una pericial médica que evalúe si hubo mala praxis.
  4. Valora la viabilidad de iniciar un procedimiento, ya sea por vía civil, penal o administrativa.
  5. Prepara la documentación y presenta la reclamación dentro del plazo legal.

En definitiva, calcular una negligencia médica no es una tarea sencilla, pero es posible hacerlo con la ayuda de profesionales especializados. Lo más importante es actuar con rapidez, conservar la documentación y buscar asesoramiento legal y médico cualificado. No se trata solo de reclamar una indemnización económica, sino también de obtener justicia y evitar que otros pacientes sufran el mismo error.

Si sospechas que tú o un ser querido habéis sido víctimas de una negligencia médica, no lo dejes pasar. Un buen asesoramiento puede marcar la diferencia y yo puedo ayudarte.

Cuéntame tu caso.

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